Online

El silencioso rol de Servicio Social del Hospital de Talca durante la Pandemia

 Durante estos 9 meses de Pandemia el rol de Servicio Social, pese a ser poco visible, ha sido vital para brindar una atención integral y más humanizada a los pacientes que han llegado a este Hospital, y a sus familias, destacando las gestiones desarrolladas para el traslado de fallecidos por Covid-19 a las comunas de origen y la contención emocional a las familias.

El trabajo de coordinación nunca cesa, a diario llegan múltiples demandas que movilizan al equipo de Servicio Social, compuesto por 6 profesionales y 1 apoyo administrativo, a cubrir todos los requerimientos. La visión del trabajo durante el año 2020 es compartida, uno de los mayores desafíos fue gestionar el traslado de fallecidos por Covid, ya que durante mayo y junio se recibieron pacientes de fuera de la región y hubo que articular desde el Servicio Clínico, para obtener datos del paciente y buscar redes de apoyo, para adelantarse al inevitable desenlace del fallecimiento, siendo clave la vinculación con Anatomía Patológica, para coordinar la entrega del cuerpo, con el Registro Civil y con la Funeraria.

En el caso de personas carentes de recursos se debe coordinar con los Municipios para conseguir el servicio funerario y la exención del pago de sepultación. “Eso fue un gran desafío, si bien se habían hecho antes éstas gestiones, nunca con tantos casos seguidos y con diversas ciudades del país, lo que se complejiza cuando la red no responde con la rapidez necesaria y/o cuando en paralelo hay que contener a la familia que sufrió la pérdida y que no pudo despedir a su ser querido”, expresó Noemí Nuñez, profesional del equipo.

Otro desafío que marcó la gestión, fue atender necesidades y demandas de pacientes hospitalizados, donde se recibe por un lado a personas angustiadas por no poder visitar al familiar hospitalizado o no poder comunicarse vía llamada o videollamada, frente a lo cual se apoya a los servicios para generar la comunicación y canalizar la entrega de enseres; y por otro lado, se reciben derivaciones de casos abandonados y/o sin tutor/a donde se debe buscar red de apoyo. “Es complejo trabajar en estas condiciones”, señala el profesional Adelqui Landeros, “pero muy gratificante también. Por un lado hay que hacer el trabajo rápido, conseguir la ayuda necesaria y perseverar en la búsqueda de redes para aportar a la recuperación y/o tranquilidad de los pacientes. Hay casos extremos de abandono donde hay que realizar denuncias y/o pedir medidas de protección para que tribunales resuelva con quien egresa el paciente, con un familiar o se va a una institución”, agregó el profesional.

En tanto, Gabriela Bravo, Trabajadora Social del equipo, al entregar su percepción del trabajo suma: “trabajar en salud y en lo social es difícil y este año lo ha sido más, se mostró nuestro compromiso y capacidad, ya que el desafío fue mayor, pues junto con ejecutar nuestro trabajo y contener a las personas con sus legítimos miedos y problemas, debíamos lidiar con nuestros propios temores, no sólo de contagiarnos sino también de enfermar a nuestras familias”.

“Hubo dificultades para gestionar apoyos porque en muchos servicios y municipios estaban y están con trabajo remoto y cuesta comunicarse para conseguir información o ayuda con la prontitud necesaria”, señala la Jefa del área María Cecilia Cruzat. “En ese sentido quiero destacar al Municipio de Talca y Curicó, entre los que más apoyan, además del voluntariado”. Mención especial merece la Sra. María Teresa Leppe Presidenta de la “Unidad de Acompañamiento Espiritual” del Hospital y la Agrupación “Ven y ayúdame” representada por Doña Mónica Parot, que están siempre presentes ayudando a nuestros pacientes y sus familias”.

La activación de redes, dada la mayor cesantía que afectó a la región y país por la pandemia, fue esencial. Junto con pañales y útiles de aseo se deben gestionar alimentos, medicamentos de alto costo, bombas de aspiración, insumos clínicos etc., además de continuar con las postulaciones a ELEAM (establecimientos de Larga Estadía para el Adulto Mayor) y a albergues para personas en situación de calle para que queden menos expuestos al COVID. Además de ello se tramita en Servicio Social los cupos para la Casa de Acogida, la que alberga a familiares de personas hospitalizadas que son Fonasa y que residen fuera de Talca, y recibe a pacientes ambulatorios de sectores alejados y a pacientes de Oncología. Durante el año 2020 se han derivado más de 300 casos.

En el área ambulatoria las demandas van por acceso a horas de especialidad, dispensación de fármacos, y exámenes, que dada la suspensión de la atención ambulatoria por pandemia, los usuarios solicitan ayuda u orientación. Por ello se ha mantenido la atención presencial de público y   las visitas a terreno, priorizando el rescate de pacientes que han abandonado o incumplido seriamente sus tratamientos. La mayor demanda por Calificación previsional, también es fuerte en esta área, no sólo para la acreditación de usuarios como carente de recursos, sino para cambio de tramo o incorporación del tramo previsional, lo que se resuelve en estrecha coordinación con Fonasa.

“El temor al contagio de un virus desconocido es algo con lo que hemos tenido que vivir este año, pero en la vida siempre enfrentaremos dificultades no posibles de modificar porque no dependen de nosotros, pero si podemos colaborar para que la experiencia que tengan los usuarios y sus familias ante una enfermedad, sea más tolerable”, señaló Liliana Núñez, profesional que cubre el área ambulatoria.

En general la escucha activa para aliviar el dolor, acompañar en el duelo, contener ante la rabia e impotencia por no haber tomado las precauciones para evitar el contagio y la mediación familiar ante conflictos por quien se hace cargo de un paciente al alta, en especial en casos de pacientes secuelados, así como la tramitación de poderes para cobro de pensiones, son temas abordados durante la pandemia. Para las familias de nuestros usuarios, además de la enfermedad y la pérdida, se suma el dolor al no poder acompañar al familiar fallecido.

“La ausencia de duelo, o la falta de una despedida al estilo tradicional como se realizan estos ritos, han generado un escenario donde el apoyo psicosocial ha sido vital. Como Hospital tratamos de estar a la altura y como profesionales hicimos nuestro mayor esfuerzo para dar lo mejor de cada uno”, finalizó la Jefa del área María Cecilia Cruzat.